Entrada 1: Día 1 Perro

Damos inicio a esta temporada de entradas al repositorio del proyecto Oxlajun Kot Max, titulada “Una mirada al proceso de creación intercultural” con el fin de abrir una ventana virtual al proceso de creación que, bajo una coproducción entre el CC Helénico y la UNAM ha sido llevado a cabo desde febrero de 2021 en tres comunidades de la región altos de Chiapas por los colectivos Jts´Unbaltik (Colectivo de jóvenes artístas y educadores indígenas de Chiapas) y el colectivo Disidentxs Teatro (Colectivo de estudiantes del Centro Universitario de Teatro de la UNAM, UAEM y Jóvenes disidentxs del valle de México).

Nuestro objetivo es compartir nuestra experiencia trabajando juntxs en un proyecto artístico con todxs aquellxs que se encuentren al igual que nosotrxs, buscando formas en las que el arte escénico puede formar parte de otras realidades más allá de la realidad hegemónica, que se cuestionan el replicar discursos y formas que validan el poder colonial, y que al igual que nosotrxs llegan a sentirse solos en esa búsqueda, o incluso llegan a sentir que el camino es un callejón sin salida; para que sea este espacio una manera de abrir nuestro intento.

El intento de seis jóvenes estudiantes de artes de la periferia del valle de México y cuatro jóvenes tsotsiles y tseltales profesionales del teatro por construir un proyecto artístico que comparta las preguntas y las propuestas para cuestionarnos en la identidad indígena, caxlana, o mexicana algunas prácticas y saberes de las distintas y diversas raíces de lo mexicano (o de lo humano) que son indispensables para enfrentar la crisis global, no solo del COVID, sino del capitalismo neo colonial que entre otras cosas está llevando al mundo al desastre ecológico; a partir de entender cómo esto se vive y se enfrenta todos los días en las comunidades donde se desarrolló el proyecto: Valle de Jovel, Chamula y Oxchuk.


El colectivo Jts´Unbaltik

El colectivo Jts´Unbaltik forma parte del reducido número de colectivos profesionales de mayas tsotsiles y tseltales que se dedican a las artes, este número reducido no significa para nada que no haya mayas artistas, ya que la realidad es completamente lo contrario; este número reducido de colectivos se debe a lo difícil que es encontrar espacios para la creación artística en las comunidades "indígenas", debido a la desigualdad y discriminación de la academia y las instituciones culturales hacia estas.

Los compañeros de Jts´Unbaltik han investigado por más de 13 años las relaciones que pueden tomar la pedagogía, la lingüística, el desarrollo comunitario y el arte para aportar a expresar, nutrir, cuestionar y construir su cultura “indígena” particularmente maya tsotsil y tseltal.

Indígena significa originario de un lugar, usaremos esta palabra para definir la demarcación cultural del colectivo Jts´Unbaltik en la vida actual pues es la palabra con la que ellos identifican su raíz con un México profundo y anterior a la llegada de la cultura occidental cristiana a través de España y la lengua castellana.


El colectivo Disidentxs Teatro

Está conformado por jóvenes estudiantes del último año de la licenciatura en teatro y actuación de la UNAM, UAEM y jóvenes disidentxs del Valle de México congregados a partir de la búsqueda de posibilidades para el teatro que vayan en paralelo o a contra pelo de las formas hegemónicas del poder y las artes y que aporten a la creación y mirada de otros futuros posibles, existentes y por existir.


El encuentro

La idea de encontrarnos surge por una parte de la generosidad y enorme apertura a lo cultural/geográficamente “otro” que tienen los integrantes de Jts´Unbaltik; lo que descubiríramos más tarde, es un rasgo de identificación entre los mayas tsotsiles y tseltales que acompañaron la investigación de alguna forma.

Para disidentxs este encuentro surge de la necesidad de salir, como vapor en una hoya express, de una ciudad que ha provocado la extinción de sus comunidades, costumbres, cultura e identidad, por el capitalismo mucho antes que por el COVID 19. Agravado esto por la emergencia pandémica mundial que descaró la ya de por si aguda guerra de las grandes ciudades modernas contra sus comunidades y raíces.

La necesidad de habitar el espacio desde un lugar que nos permitiera mirarnos de fuera del centro, incluso de afuera de las periferias que son el lugar que solemos habitar; salir para mirar profundo.

Estas búsquedas y la emergencia de salir y a la vez estar juntxs entre ambos colectivos encontró lugar en las residencias del Helénico 2021 las cuales seleccionaron el proyecto Oxlajun Kot Max como parte de las Residencias para la compartición/apertura de un proceso de creación de artes escénicas contemporáneas en un contexto de pandemia.

El Proyecto Oxlajun Kot Max

En un principio por motivos de tiempos que demoran las instituciones para disponer de recursos, los colectivos trabajamos de manera remota desde CDMX, estado de México y Chiapas, encontrándonos previamente en el mes de febrero, con recursos de los propios colectivos, lo cual en un sistema cultural como el nuestro no es cosa fácil.


Cuando el recurso de las instituciones fue liberado a mitad del mes de julio, el colectivo disidentxs viajo a bordo de una combi modelo 95 desde Coyotepec Estado de México hasta San Cristóbal de las Casas Chiapas en un viaje de 4 días; llegamos a aislamiento de un mes por COVID 19 en un miembro del equipo, ese fue un recordatorio explícito de que no podíamos obviar por ningún momento el contexto de emergencia mundial bajo el que estaba inmerso nuestro proceso de creación.

Durante el mes de aislamiento construimos una propuesta para articular el colaboratorio de creación que presentaríamos a Jts´Unbaltik, quienes con base en su experiencia real, viviendo, y articulando distintas formas de arte y educación intercultural en comunidades indígenas, trabajarían con nosotros en la definición de dicho proceso.


Terminada la cuarentena procedimos a compartir al colectivo Jts´Unbaltik un proyecto que incluía la realización de 4 intervenciones abiertas con cada una de las comunidades del proyecto, estas intervenciones estaban pensadas tomando como base teórica trabajos en los que el teatro se mira como una herramienta de la llamada “creación de comunidad”, e incluían actividades como encuentros de tejedoras donde pediríamos a un grupo de mujeres intervenir un reboso colectivo en el espacio público con un bordado dirigido a una mujer de la comunidad que admiraran, una radio bilingüe ambulante a bordo de la kombi donde invitáramos a la gente que pasa a responder preguntas en torno a las cosas de su cultura que valoran, añoran o quisieran expulsar, y hasta un encuentro de juventudes disidentx donde se permitiera la expresión por medio de graffiti, breake dance y otras prácticas urbanas en torno a la reflexión del valor de la identidad Chamula/Oxchukera y coleta.


Trabajamos juntos ambos colectivos prácticamente de manera diaria en la articulación y cuestionamiento de dichas intervenciones, esto fue posible en un contexto de pandemia por COVID-19 ya que Jts´Unbaltik hizo todo lo necesario para que viviéramos en un espacio de San Cristóbal que nos permitiera ser vecinos, ademas de dejarnos entrar a lo que se definiría como su “primer círculo de contacto” en el contexto de la pandemia:

Este espacio se encuentra en la periferia de la gran ciudad turística de San Cristóbal (platicaremos mas a fondo de este lugar mas adelante en esta mirada al proceso), en una cabaña en medio de la poca montaña que San Cristóbal conserva, en territorio recuperado por los zapatistas en 1994, en esta cabaña habitamos durante estos meses 6 integrantes que conformamos en este momento el colectivo disidentxs teatro, conviviendo y resolviendo nuestra subsistencia, intentando nuestra autonomía y probando lo vivido en las tres comunidades, en nuestra pequeña comunidad efímera (de esto también se hablará en las siguientes entregas)

Tras este trabajo concluimos que, aunque las propuestas podrían ser llamativas e interesantes, estas no lo son tanto para la gente en las comunidades que participaría en ellas como para nosotrxs como observadores externos, es decir las propuestas están pensadas en una lógica que privilegia la experiencia de nosotrxs como artistas y en particular como “caxlanes” (término en el que también ahondaremos a lo largo de estas entregas, al igual que el termino “indígenas”).

Algo que hemos entendido, y que no es un secreto sino que es evidente, pero que implica una sacudida a los prejuicios para ser visto, es que la identidad “indígena” por llamarlo de alguna forma, o el ser maya tsoltsil o tseltal en especifico, va realmente mucho más allá de lo que puede imaginarse desde la occidentalidad y lo citadino, más allá incluso de lo teorizado por “expertos” en el estudio de las culturas “mesoamericanas”, dentro de ese más allá que construye la profundidad que tiene el pertenecer a pueblos originarios se encuentra el principio de que estas raíces/comunidades no pueden entenderse desde fuera, desde la teoría, solamente se revelan apenas un poco como tesoros ocultos a la vista, o como imágenes que vienen de otro plano, cuando te inciertas, vives o tratas de copiar o al menos observar las formas de vida de dichas comunidades desde dentro.

Es decir la pretensión de que los espectadores/participantes tseltales y tsoltsiles habitantes de las comunidades, se interesarían, tendrían el tiempo para, o se llevarían a cambio de su tiempo algo igual de valioso con este tipo de experiencias era occidental/colonial y obedecía a una lógica no horizontal de interacción, lo cual provoca que las personas te vean y traten como turista/caxlan, imposibilitándote de ver a profundidad el conjunto de valores y contradicciones que construyen el ser de las comunidades.

Si íbamos a llevar un proceso que tenía como objetivo mirar, re pensar y compartir lo que compone esa raíz tsotsil y tseltal que tienen los compañeros de Jts´Unbaltik y la caxlana o indígena que puedan tener los compañeros de disidentxs, este tendría que ser articulado a partir de formas de relación propias de las comunidades y no impuestas por la mirada teatral occidental implantada/extirpada en las cabezas de los miembros de disidntxs teatro.

Así se artículo una nueva metodología la cual se compartirá por medio de los episodios en este repositorio los siguientes días, pero que explicaremos para esta primer entrega de manera introductoria:

1. Ambos colectivos llevamos a cabo una serie de visitas “inmersiones” a lugares de la comunidad donde los miembros de Jts´Unbaltik cuentan con redes familiares y comunitarias firmes, las cuales constituyen geografías de una relación profunda con lo que compone el “ser indígenas” para estos compañeros.

2. Estas visitas se componen de recorridos, entrevistas, revisiones de archivo, y otras actividades que tenían como fin ampliar las preguntas que jts unbaltik y disidentxs nos habíamos hecho juntxs como motor para el laboratorio de creación, estas preguntas son:

¿Qué relaciones posibles podemos tejer entre el teatro y las comunidades en un contexto de emergencia de la salud? ¿Qué teatralidades guardan importancia para los miembros de las comunidades? ¿Cómo superar el prejuicio caxlan y hacia los caxlanes al acercarnos a las 3 comunidades con el fin de construir un discurso pertinente desde/para ellas y nosotrxs? ¿Qué prácticas de las comunidades pueden ser compartidas desde el arte con el fin de aportar a la mirada de otros futuros posibles? ¿Cómo mirar hacia la raíz en conjunto con compañeros originarios de lugares tan distintos?

3. Realizamos 6 visitas a las comunidades de Oxchuk, San Cristóbal y San Juan Chamula, tras cada visita tuvimos un par de sesiones de discusión y articulación entre ambos colectivos a fin de encontrar una manera de articular las experiencias adquiridas por nuestros cuerpos al ponerlos en dichas inmersiones, en algo teatral que tuviera sentido también para las comunidades que participaron en su desarrollo.

4. Trabajamos prácticamente de manera permanente y diaria, ambos colectivos juntxs, en la búsqueda y cuestionamiento de la identidad indígena/comunitaria, en los miembros de Jts´Unbaltik que se asumen como indígenas y en los miembros de Disidentxs que quisieran tener el privilegio de haber conservado su raíz hasta ese punto.

En las siguientes entregas se profundizará sobre cada una de estas visitas, discusiones y momentos de creación entre los colectivos y al interior de la cabaña que habitan los disidentxs con el intento de vivir con/como la comunidad.