Río medio, la lucha por ser parte del mundo “actual” sin ser arrancado de raíz:


Unos kilómetros más abajo del mismo río, en lo que llamaremos “río medio” encontramos aún muchos hogares donde se conservan prácticas de relación con la naturaleza que tienen que ver con la lógica compartida en “Río arriba”, sin embargo, la mayoría de los hogares que conforman las colonias por donde el río amarillo pasa a esta altura han cambiado sus formas de vida para adaptarse a lo que el sistema vende como una “ciudad moderna”, esto no es en ningún sentido recriminable a los habitantes de este lugar, pues todxs han adaptado sus formas de habitar el mundo en función a tener cabida en la tan abrumadora “sociedad actual”, aquí conviven profesionistas, estudiantes, campesinos y trabajadores de distintos oficios como la albañilería en un entorno donde a no ser por la reserva ecológica de Moxviquil casi no queda rastro de la flora y fauna que por muchos siglos aquí habitó, en cambio estas colonias albergan más de 30 iglesias de distintas denominaciones incluidas dos mezquitas, las cuales congregan a la mayoría de los habitantes de estas colonias, estas instituciones han venido a llenar el vacío de sentido resultado de la pérdida de los espacios comunitarios como asambleas, fiestas, rituales o carnavales que ha sido provocadas por el cambio en los tiempos de vida de los habitantes al ser orillados a dedicarse a oficios e incluso profesiones distintas a las de su origen y que obedecen a las necesidades de la nueva gran urbe que se ha convertido Jovel en el último siglo.


Mañana continuaremos la compartición de la experiencia en este lugar a fin dejar lugar para que usted, querido lector reflexione las maneras en que estas palabras han resonado en usted y en la forma en la que vive y ve la vida, le invitamos a compartir con nosotrxs sus reflexiones enviándolas al siguiente correo: nadiegustateatro@gmail.com

En estas colonias, al igual que en Molino de Arcos, conviven distintos grupos tsotsiles, tseltales y caxlanes, sin embargo, la relación que aquí hay con el territorio es distinta, no se conserva más el modelo de producción milpa con lo que los valores que rigen la vida, al igual que los espacios y actividades que aquí se realizan están adaptados o tratan de formar parte del sistema de producción oficial en occidente; por ejemplo quedan rastros de cocinas, casas y solares que en algún momento fueron parte de una forma de vida distinta, también se conserva la diversidad lingüística aún prácticamente en cada rincón, así como la necesidad de prácticas colectivas de orden metafísico.


Sin embargo, elementos culturales de los grupos de descendencia maya como la indumentaria, vestimenta, el conocimiento respecto a calendarica y astronomía, así como su bagaje mítico y ritual, han sido desplazados por elementos culturales occidentales que son impuestos por el capitalismo en todo el mundo: como el uso de redes sociales, videojuegos en línea, ropa, dispositivos tecnológicos y hasta automóviles de marcas reconocidas y normalmente extranjeras, el consumo de alimentos procesados y refrescos que se distribuyen prácticamente en cada esquina y hasta elementos más sutiles como maneras de hablar, convivir y relacionarse con lxs otrxs y el mundo.


En una primera vista sería fácil juzgar a los habitantes de este lugar por preferir elementos culturales nuevos y provenientes del exterior a los construidos por y para su propia realidad con una raíz mucho más profunda; sin embargo, al ser el colectivo Disidentxs proveniente de un lugar donde poco rastro queda de dicha raíz y cultura originaria y donde por el contrario el impulso de compra, venta, producción y apariencia son casi las únicas formas de relación humana nos damos cuenta de que las transformaciones que se viven “río medio” no son reprochables a los habitantes de esta altura dela ciudad, por el contrario ellas y ellos se encuentran luchando por sobrevivir, pertenecer, desarrollarse, crecer y soñar en un mundo en el que se impone la idea de que uno vale por lo que tiene y lo que puede comprar.


Por ejemplo, los compañeros de Jts´Unbaltik no solo conservan su lengua e interés por sus raíces, sino que dedican permanentemente su profesión, tiempo y esfuerzos en el fortalecimiento y defensa de ellas, aun cuando sus formas de vida se han transformado de manera exponencial en comparación a la forma en que vivieron sus infancias o la forma en que sus antepasados habitaron el mundo, pues constituyen la primera generación de jóvenes en su familia que acceden a la educación universitaria con lo cual su conocimiento de la sociedad occidental y la necesidad de moverse en dicho mundo se han ampliado, sin embargo, además de dedicar su vida a la educación y el arte en distintas comunidades de la región, y durante este laboratorio hemos podido ser testigos de la manera en que practican, cuestionan e investigan su ser tsotsiles y tseltales volviendo y revalorando sus orígenes.


En síntesis la cultura que se construye y expresa en esta zona de la ciudad no es una pieza de museo, sino que es un fenómeno vivo que fluye como el río actualizándose y nutriéndose con aguas nuevas, pero que a la vez inevitablemente es contaminada con desechos que casi siempre han sido fabricados por agentes externos que solo tienen el interés de mirar a los habitantes como clientes, por ejemplo, si el río está lleno de botellas de refresco vacías es tanto culpa de quien las tiró ahí como de quien las fabrico y convenció con el marketing a los usuarios de que consumirlas era más “cool” que seguir consumiendo pozol.