Entrada 10: Día 10 Lluvia
Pus en Chamula
La oportunidad de conocer un pus de Chamula y hablar con mujeres de esta comunidad que lo han practicado desde hace muchas generaciones se dio fuera del territorio de Chamula, esto fue posible debido a que San Juan Chamula ha pasado por diversos procesos de migración, ya sea por búsqueda de oportunidades laborales a la ciudad de San Cristóbal, Tuxtla, CDMX o incluso Estados Unidos, o hasta por persecución religiosa o política; sin embargo si hay algo distintivo de las personas de este lugar, es su empeño en valorar y preservar su cultura independientemente de las condiciones o lugar en el que se encuentren.
En el caso concreto de la casa que pudimos visitar se trata de una familia conformada únicamente por mujeres de distintas generaciones que viven en Teopisca, otro municipio de Los Altos de Chiapas, pero que conservan prácticamente todos los elementos culturales de su identidad Chamula; ente ellas se encargan de su subsistencia por medio de distintos trabajos desde la siembra de la milpa, la venta de flores y plantas, la cría de gallinas, guajolotes y borregos, y la creación y venta de distintas artesanías (de lana de borrego y de madera).
Preguntamos a estas mujeres sobre el papel del pus y su práctica en Chamula, la historia que nos contaron es similar en el resto de las comunidades de los Altos que visitamos, el pus constituye una práctica heredada de generaciones anteriores a los tatarabuelos, y aunque su uso ha ido disminuyendo, pues normalmente se utilizaba de manera diaria o al menos 2 o 3 veces a la semana, se conserva en momentos fundamentales tales como el parto y la recuperación después del mismo, tanto para las madres como para los bebes; también se conoce y usa de manera medicinal para tratar males que tienen que ver con dolor muscular/articular; lesiones, resfriado, picazón, e incluso infertilidad y Covid 19. según lo que hemos podido investigar, estos usos del bsño de vapor se practican desde la época paleolítica, es decir cuando los hombres andaban en cuevas por el mundo, ya se practicaban los baños de vapor.
Sin embargo, al preguntar de nuevo acerca de alguna función ritual y compartir la manera en que el “temazcal” se lleva a cabo en nuestra experiencia en el Valle de México la reacción fue la misma: al uso del pus no se le reconoce una función “ritual” o de relación espiritual, no se canta, no se reza ni se viste de manera especial para usarlo.
Sigue siendo claro que en las comunidades el ritual, los cantos, el rezo y las ceremonias tienen un espacio y tiempo específico para su realización, mientras que el pus se limita a su uso terapéutico, familiar y de higiene; revisando lo que los autores escriben al respecto del “temazcal”, encontramos que su uso fue ampliamente documentado por fuentes de la colonia, en las que frailes como Fray Bartolome de Las Casas, le reconocen un valor importante en sentido medicinal sin embargo, también existe registro de la manera en que los españoles miraron con malos ojos esta práctica, censurándola y hasta prohibiendo y regulando estrictamente su realización.
Las acusaciones en general se basan en el hecho de que los grupos y familias indígenas practicaban el pus juntxs y sin ropa, lo cual para los ojos conservadores de las autoridades cristianas constituía un acto contra dios; existe por ejemplo registro de la primer legislación del temazcal en la nueva España, específicamente en el territorio que hoy es la CDMX, en el cual se prohibían los baños de vapor mixtos de hombres y mujeres, incluso se castigaba con 50 azotes y 1 mes con grillete en la obra pública a todo aquel que entrara acompañado de otra persona al temazcal.
Los colectivos tuvimos la oportunidad de vivir este fenómeno ya que aún actualmente las familias practican el “temazcal” en un ambiente casi impensable para nuestra sociedad occidental, en el que no existe morbo hacia el cuerpo, literalmente no existe pena por el cuerpo porque nadie mira con morbo, el cuerpo se percibe como algo tan natural como el resto de la tierra y animales, a diferencia de la sociedad Cristiana/europea, donde le cuerpo se percibe como depositario de “culpa” y “pecado”.
Con la inmersión a las comunidades cada vez es más notorio para nosotrxs que males derivados del machismo y patriarcado en las comunidades, muy probablemente no tienen un origen ancestral, sino colonial; con está visita pudimos conocer directamente un grupo de mujeres que es capaz de llevar a cabo todas las tareas necesarias para su subsistencia, incluyendo tareas que son percibidas comúnmente como “para hombres”, ellas trabajan y consiguen su sustento; labran su tierra, la cuidan y la cultivan, rajan y cargan leña, cocinan, se organizan, y se sostienen mutuamente.
En este lugar nos compartieron la idea de que se usa el pus para “mantener encendida la vela”; esta vela, según esta concepción, es una vela que se enciende y se consume a la par de nuestra vida, por lo cual se relaciona con la salud, no solo física, sino en general.