Entrada 9: Día 9 Pedernal

Pus en Jovel

Para empezar los recorridos en campo por los distintos "temazcales" o pus como se llaman en esta lengua, el equipo de Jts´Unbaltik gestionó lo necesario para que pudiéramos acudir a uno en un contexto real de una familia de Valle de Jovel, aquí tuvimos la oportunidad de entrar a un pus que tiene muchos años, en él varios miembros de la familia han nacido y han sido bañados desde la primera etapa de sus vidas hasta hoy. También pudimos conocer una muestra de varios de los procesos mediante los cuales las mujeres tsotsiles realizan con sus propias manos la nahua que es un elemento central de su indumentaria e identidad.

Encontrar un pus en Jovel no fue tan difícil, literalmente este se encuentra a pocas cuadras de la sede de Jts´Unbaltik, sin embargo, no es fácil acceder a uno real para los turistas que visitan San Cristóbal de las Casas, pues el pus es un elemento cotidiano pero íntimo de las familias tsotsiles.

Sobre esta intimidad queremos decir que en el caso del pus, no significa para nada que se le niegue un carácter social al baño de vapor, al contrario, es común que muchos miembros de la familia tengan la oportunidad de usarlo incluso amigos o vecinos de la misma; sin embargo, no es para nada común que familias tsotsiles practicantes reales del pus “vendan” esta experiencia como un atractivo turístico; la mayoría de los “indígenas” “mayas” que ofrecen “ceremonias” o “rituales” de temazcal en San Cristóbal de las Casas no “venden” una costumbre de origen ancestral, sino que componen teatralidades de reciente creación con fines de lucro o folklor; y en el peor de los casos estos “mayas” no son realmente miembros activos de comunidades maya tsotsil o tseltal a nombre de las que hablan.

Los tsotsiles “abuelos” y adultos con quienes pudimos platicar sobre el papel del pus en su realidad son claros: este se practica de manera cotidiana, con fines de higiene personal, terapéuticos y medicinales, no se realizan en él ceremonias ni rituales. Esta información es fidedigna, pues en todos los lugares donde investigamos el pus nos encontramos con la misma opinión sobre los rituales de temazcal que nosotrxs habíamos conocido en CDMX.

Nosotrxs creemos que esto no se refiere a que el pus no tenga un papel central en la salud tsotsil y tseltal, incluso la salud espiritual, sino que se refiere a que en realidad en las comunidades originarias existen espacios y tiempos específicos para el ritual, para la música y para la expresión de la cultura en general, pues esta es mayormente una expresión colectiva. En lo que respecta al pus su ritualidad en las comunidades no tiene que ver necesariamente con cantos, rezos o pensamiento mágico alguno.

El pus al ser un fenómeno real contiene muchos elementos culturales, pero estos son complejos, no superficiales, y van desde el hecho de que en el pus se lleva a cabo la creación de la vida en las familias según la tradición, literalmente desde la concepción en la noche de bodas hasta el nacimiento en el parto al interior del baño de vapor; además el pus acompaña las jornadas de siembra de inicio a fin, siendo un elemento terapéutico central para soportar las grandes jornadas, también existe un amplio conocimiento técnico y herbolario respecto al tratamiento de diversas enfermedades con ayuda del pus.

Es decir, la ritualidad que se representa en los “calpulli” del Valle de México, la cual contiene símbolos principalmente mexicas e incluye una mirada animista hacia los distintos elementos de la materia dotándolos de nombre inspirado en las “deidades” “aztecas o mayas”, no tiene un equivalente en las prácticas reales de las familias mayas de esta región de los Altos de Chiapas con su baño de vapor, el pus.

En Jovel también tuvimos además la oportunidad de observar parte del proceso de creación de una nahua de lana que es un elemento central en la identidad Chamula, el privilegio de poder ver prácticas culturales ancestrales en una ciudad desarrollada como San Cristóbal se debe a que literalmente todo el desarrollo de esta ciudad es gracias a la población indígena tsotsil y tseltal, quienes han habitado y cultivado este lugar desde hace cientos de años, aún antes de la colonia; esto provoca que a pesar de haber sido desplazados por la cultura “caxlana”, exista población tsotsil y tseltal, sobre todo de Chamula, Zinacantan, Oxchuc y los demás municipios de Los Altos, en prácticamente todo el Valle de Jovel, con más concentración en toda la periferia.

La población originaria, sus productos culturales y su territorio, son los responsables de que Valle de Jovel sea atractivo para los miles de turistas de todo el mundo que vienen cada año, incluso son los responsables del suministro de alimentos, productos y servicios de toda la región; sin embargo, en la representación cultural muchas veces son ignorados, a pesar de que son el tesoro más importante de esta región, si Valle de Jovel y Chiapas en general tiene atractivos turísticos esto es gracias a que diversos pueblos originarios los han conservado y cuidado durante literalmente miles de años, aún así la experiencia para los turistas muy pocas veces es de una mirada profunda hacia estas comunidades, debido al clasismo y racismo, lo cual está bien, por un lado, ya que permite que la cultura real de estos lugares no pueda ser vista como un objeto a comprar, pero por otro lado, también impide que los indígenas tengan acceso a su derecho a expresar su cultura por ellos mismos de manera real.