Entrada 7: Día 7 Buitre
En Oxchuc tuvimos la oportunidad de movernos junto a Chepe, Artista y educador indígena Tseltal miembro de Jts´Unbaltik, quien nació y ha crecido hasta hoy en este territorio, su guía en la comunidad nos permitió mirar de cerca las prácticas cotidianas de Oxchuc que tienen raíz con formas de vida distintas y previas al capitalismo occidental, recorriendo tanto el interior de algunas comunidades como la cabecera municipal, por lo cual pudimos contrastar estas prácticas con el efecto de los procesos de “occidentalización” que atraviesan sobre todo la zona centro de Oxchuc en esta época neo colonial; queremos compartir con ustedes estas experiencias, pues consideramos que tanto dichas prácticas como las formas en que Oxchuc resiste a los procesos de despojo cultural y natural que significa la “occidentalización”, son un ejemplo a tomar en cuenta para construir formas alternas de habitar el mundo en todas las latitudes.
Oxchuc es un pueblo Tseltal de Los Altos de Chiapas que literalmente se encuentra en medio de la carretera internacional que conecta la ciudad turística de San Cristóbal de las Casas con la Selva y frontera chiapanecas; esta disposición territorial es clave para entender las formas de organización y relación que pudimos observar en este lugar y que hoy queremos compartir con ustedes.
Oxchuc es un parte aguas en la construcción de autonomía de los pueblos originarios de Chiapas y todo el país, pues tras varios años de lucha ha logrado en 2019 el reconocimiento de sus “Sistemas de gobierno indígenas” logrando, entre otras cosas la expulsión total de los partidos políticos.
La autonomía no es nada nuevo para los Tseltales de Oxchuc pues ellos la construyen cada día cuando siembran y cosechan prácticamente el total de su base alimentaria; o cuando dedican varias horas a la discusión y acuerdo en las diversas asambleas que representan y en las que participan prácticamente la totalidad de los habitantes; sin embargo para un país que desde la “Lucha de independencia” en 1810 ha reducido la población indígena del 70 porciento de la población total a apenas el 10 porciento, esto representa el resultado siglos de lucha y esfuerzos por resistir a las distintas formas de colonia e invasión que desde hace 500 años y hasta la actualidad han despojado de vida a prácticamente el total del territorio hoy llamado “América”.
En 2015 tras un casicasgo de más de 15 años en el que a través del sistema de partidos políticos gobernaba una sola familia en Oxchuc, estalla un conflicto a través de protestas en el que las distintas asambleas que conforman la comunidad exigen un alto; el gobierno del estado responde apresando a los principales representantes de dichas asambleas y con una ofensiva por tierra y aire en la cabecera municipal. Los Tseltales que habitan estas tierras resisten el embate por medio de su organización y repelen por la fuerza el ataque, instalan desde entonces un puesto de control en el arco que recibe a los habitantes en la entrada de la cabecera municipal; unos días más tarde un grupo armado de personas afines a los políticos que habían mantenido bajo su control a Oxchuc durante muchos años ataca con armas de uso exclusivo del ejército a los miembros de la comunidad que resguardaban ese punto. Desde entonces la comunidad decidió que había sido suficiente de tantos años de aguantar no solo los despojos y violencia de la familia gobernante, sino de todo el sistema de gobierno neo colonial que componen los partidos políticos en México; así, por más de 3 años de constantes luchas y diálogos de paz y organización consiguen arrancar al gobierno mexicano su derecho a regirse mediante los recientemente reconocidos “Sistemas de gobierno indígenas” convirtiéndose en la primer comunidad del sureste en lograr el reconocimiento legal de una elección de ayuntamientos mediante su propio sistema de asambleas.
Este gran paso se ha logrado a partir del trabajo de muchos miembros de la comunidad que se interesan por la protección de sus formas de vida, y afortunadamente es un proceso en construcción que la comunidad sigue discutiendo, acordando y configurando hasta hoy en día, pues aunque el gobierno busque formas de apropiarse de dichos logros de organización, para los Oxchuqueros es claro que estos procesos de autonomía van más allá de quien tiene el poder en los ayuntamientos y en el ejercicio de recursos; la organización no se limita a suplir el sistema de organización que antes articulaban los partidos, sino que se trata de un sistema completamente distinto y que paradógicamente, mientras representa un referente para el futuro de todas las comunidades originarias y occidentales, tiene un origen que apunta milenios atrás mucho antes de la llegada de la invasión Cristiano-europea.
Según el acercamiento conceptual que los colectivos hemos tenido hacia la cosmovisión prehispÁnica que compartían los mayas y el resto de las comunidades originarias previas a la invasión en “México”, entendemos que a diferencia del pensamiento lineal y positivista que rige al mundo occidental actual, existía y existe aún aquí un modo de pensamiento que hoy en día llamaríamos cíclico o rizomático, la diferencia radica esencialmente en que mientras en occidente solemos mirar el presente como el resultado aleatorio de causas (pasado) y efectos (presente) que no guardan relación más que causal entre sí; para los pueblos con raíces prehispánicas, en general existe el entendimiento de ciclos más grandes, lo que permite mirar el presente como una constante construcción del futuro, esto lo vemos claramente en el ejercicio de la autonomía en Oxchuc.
Por ejemplo, el sistema de organización por asambleas e incluso el sistema de autoridades y cargos tradicionales que de ellas emana es de un origen previo a la organización del estado nación en México, y ha sido parte fundamental de la supervivencia de Oxchuc hasta nuestros días, es a través de estas asambleas en las que participa un representante de cada una de las familias que son parte de la comunidad que se discuten absolutamente todos los temas que conciernen al interés común, desde la gestión del territorio y recursos naturales, como la seguridad, los servicios e incluso la justicia
Este ejercicio de democracia se basa en el principio de que son “parte de la comunidad” no solo quienes en ella habitan, sino quienes prestan servicio a través de las distintas tareas y cargos para la organización de la misma, es decir cada familia oxchuquera está obligada a que algunos de sus miembros presten cierto servicio a la comunidad durante un tiempo proporcional al número de habitantes, prestar este servicio les hace cargo de su propia organización volviendo la política un fenómeno personal y no externo como en occidente, lo cual garantiza que las decisiones que desde esos espacios de representación se tomen sean en aras del bien común.
Aquí hay un mensaje claro para nosotros, el cual es increíble por su lógica de sentido común, pero es fundamental que pueda ser entendido por todxs; la única manera en que el sistema de organización de la sociedad pueda funcionar para el bien común es si la sociedad se hace cargo de ese sistema de manera comunitaria, y no de manera individual como sucede con el sistema de partidos políticos; esto implica el ejercicio activo como actores de toda la sociedad y no una sociedad en la que unos tienen el derecho de actuar mientras otros solo estamos limitados ver el espectáculo en función a la calidad del boleto que podamos pagar.
En Oxchuc sin embargo, esta defensa de la organización no es la única forma de construcción de su autonomía y derecho a la vida; como pudimos ver en nuestra serie de visitas y recorridos a la comunidad, aquí prácticamente el total de los habitantes se encarga de sembrar y producir casi la totalidad de su base alimentaria a través del sistema de producción Milpa que les asegura maíz, frijol, calabaza, fruta y hortalizas para el consumo familiar todo el año; aquí formas de cultura y formas de vida natural se relacionan de una manera no depredadora entre sí lo que podemos observar en la conservación de sus bosques y terrenos de agricultura en un equilibrio prácticamente de hace siglos, la gente que vive inserta en las montañas que componen esta región sobrevive sembrando maíz semilla a semilla una a una con ayuda solo de la Coa y la comunidad en la ladera de las montañas, en terrenos donde sería imposible usar un tractor o una yunta. No existe en Oxchuc una sola cadena comercial ni banco, aunque se consumen y comercian productos fabricados venidos del mundo occidental estas estructuras comerciales se encuentras 100 porciento en manos de la comunidad.
Contrario a lo que podría pensarse, en Oxchuc la defensa de sus “usos y costumbres” no representa un atraso en ningún sentido; en las asambleas hombres y mujeres tienen derecho de hablar, votar y participar en cargos de autoridad, incluso desde que se declaro el sistema de gobierno indígena, la asamblea se obliga a elegir igual número de candidatos y representantes mujeres y hombres, lo cual es difícil de imaginar aún en las sociedades occidentales que se dicen modernas; esta apertura se debe en gran parte a la educación, gran cantidad de maestros que componen el sistema educativo indígena chiapaneco son de este municipio pues existe aquí además una larga historia de ser pioneros en la búsqueda y lucha por la educación indígena.
Así en Oxchuc convive la modernidad que inevitablemente invade imponiendo formas de vida y relación a través de las redes sociales y la tecnología que derivan en apatía por participar en los procesos de organización de la realidad, sin embargo existe una conciencia de ello, la cual se refleja en las acciones con las que esta comunidad demuestra que puede construir un futuro basado en prácticas que por siglos han funcionado para mantener en equilibrio y crecimiento tanto el mundo cultural/comunitario/humano como el mundo natural y del territorio.